domingo, 4 de noviembre de 2012

"El muñeco diabólico"



Al fin empezamos con el terror ochentero en forma de saga. Lo estábais deseando ¿eh? Con Chucky tengo el corazón partido en muchos aspectos. Las tres primeras partes están bastante bien y las dos últimas son, cuanto menos, estúpidas. Los efectos especiales están en esa fina línea que separa lo genial con pocos medios de lo absurdo a veces. Pero lo que más me divide es que no sé si considerarla una película de terror o un cachondeo surrealista. Muchas risas me ha proporcionado esta saga como para tomarla en serio, pero como es un clásico la voy a respetar.


En la trilogía original, un asesino que se debate entre la vida y la muerte tras resultar herido en una persecución, decide como último recurso ocultar su alma en un muñeco. Tras esto, quiere vengarse de los que le obligaron a acabar así, sirviéndose del joven Andy, el niño que acaba comprando el muñeco. A lo largo de las tres películas veremos como Chucky muere una y mil veces, lo cual lejos de ser un punto negativo en la saga es la esencia de la misma. Estamos ante esas películas de terror en las que el monstruo no muere por mucho que lo quemes, descuartices, aplastes, derritas y demás.


Las dos secuelas siguientes son para encerrar al que las ideó y tirar la llave. Son una especie de autoparodia lamentable de las películas anteriores. Un humor rancio que da más vergüenza ajena que otra cosa. Una forma fantástica de joder una gran saga. Se pueden salvar conceptos sueltos, como el hecho de incluir a la novia y al hijo de Chucky, pero poco más.


Esta saga es uno de los múltiples y dolorosos ejemplos de que los títulos originales son mucho mejores que las memeces que se inventan aquí en España. Aquí conocemos esta serie de películas como "El muñeco diabólico", pero el título americano es "Juego de niños", que es un título que más malrollero y menos spoilerante. O eso pienso yo.


Para acabar, hay dos detallitos que sí que quiero señalar. El primero es que los gritos y gestos de Chucky al atacar a sus víctimas son la combinación perfecta entre intimidación y patetismo. Son dignos de ver. Y la segunda es que el hijo de Chucky nace siendo un muñeco, por lo que no tiene claro su sexo. De ahí que lo denominen Glenn o Glenda, en homenaje a la película de uno de los directores más cutres de todos los tiempos, Ed Wood. Y ya que al escribir esta entrada me he acordado del bueno de Ed, no descarto dedicar un día a este enfermo mental que se dedicaba a dirigir unas bazofias a las que él llamaba películas. Fue un tontuzo, pero de esos a los que se les coge cariño.


Una saga que si hubiera mantenido el nivel obtenido hasta la tercera parte habría sido brutal, pero esa caída en picado con "La novia de Chucky" y "La semilla de Chucky" hirieron a la saga mortalmente. Se ha estado hablando de un remake o una secuela, volviendo a los orígenes del personaje y su maldad en lugar de los chistes y situaciones cómicas fuera de lugar que tan mal le sentó al muñeco diabólico. Esperemos a ver que ocurre.



VALORACIÓN: Trilogía original: Buena / Secuelas: Crimen

Ojo a la entrada de mañana, porque es sobre una película una prima hemana de esta, al menos en cuanto a estilo se refiere. Y sí, la destriparemos.

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